Mediante un convenio firmado con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Universidad del Magdalena está participando en un proyecto internacional que busca mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de la pesca del mahi-mahi (Coryphaena hippurus), también conocido como el pez dorado o delfín.
El proyecto, ejecutado desde la Vicerrectoría de Investigación, hace parte del programa global denominado ‘Fish 4 ACP’, el cual tiene como objetivo “hacer que las cadenas de valor de la pesca y la acuicultura en África, el Caribe y el Pacífico sean más productivas y sostenibles”, explica en su página oficial la FAO.
Para el caso del proyecto en el que participa esta Alma Mater, se trabaja en el fortalecimiento de toda la cadena productiva del pez dorado, desde la captura de los especímenes hasta su comercialización, con el propósito de aumentar los ingresos de los pescadores y de reducir los impactos ambientales en los ecosistemas marinos de República Dominicana.
Innovando la pesca artesanal
El aporte de esta Casa de Estudios Superiores está en la experiencia académica de los profesores investigadores, magister Jairo Altamar López y el doctor Javier De la Hoz Maestre, docentes de la Facultad de Ingeniería y se centra en el mejoramiento de los Dispositivos Agregadores de Peces (DAP o FAD en inglés), conocidos popularmente como balsas.
Las balsas son estructuras flotantes que se anclan al fondo marino, y que se utilizan para la captura de especies pelágicas, es decir, especies marinas que viven y se alimentan en aguas medias o superficiales del océano abierto, como el dorado, el marlín o el atún, entre otras.
“Actualmente, estas balsas se fabrican con materiales como poliestireno (derivado del petróleo conocido popularmente en Colombia como icopor) y con botellas plásticas, por su capacidad de flotación. Con el tiempo, estos materiales se fragmentan y terminan contaminando el mar con microplásticos”, sostiene Javier De la Hoz, ingeniero pesquero y doctor en Estadística Multivariante Aplicada.
La parte que le corresponde a los investigadores colombianos es el desarrollo de nuevos dispositivos que tengan una mayor durabilidad y que, por tanto, mitiguen el impacto ambiental que actualmente está generando la práctica de la pesca artesanal.
Entre las mejoras, que han sido propuestas por los investigadores, se encuentran: el uso de boyas fabricadas en fibra de vidrio, un material que es más resistente al oleaje y a las corrientes; la sustitución del poliestireno por sistemas de flotación encapsulados que evitan la dispersión de plásticos; el uso de cuerdas de mayor grosor para soportar fuertes tensiones en mar abierto, y el refuerzo de las uniones estructurales para prolongar la vida útil de las balsas.
Trabajo con la comunidad
Boca de Yuma, Barahona, Pedernales, Palmar de Ocoa y San Pedro de Macorís son las comunidades costeras escogidas como piloto para probar los prototipos que los dos investigadores colombianos han estado desarrollando.
“El proyecto se desarrolla en cinco comunidades pesqueras de República Dominicana, donde se comparan las balsas tradicionales con los nuevos diseños, para medir su eficiencia y resistencia”, señala el doctor Jairo Altamar, ingeniero pesquero y candidato a doctor en Ingeniería.
Los diseños varían dependiendo de cada comunidad, atendiendo a las condiciones específicas de cada región y al efecto de variables como profundidad, corrientes marinas, viento, oleaje y el tránsito de embarcaciones.
Los investigadores, miembros del Grupo de Investigación Evaluación y Ecología Pesquera (GIEEP) de UNIMAGDALENA, manifiestan que: “el objetivo no es reemplazar el conocimiento tradicional, sino fortalecerlo mediante tecnología que reduzca pérdidas económicas y ambientales. En ese sentido los pescadores han estado abiertos a explorar modificaciones en el diseño, procurando que no se vaya a afectar la eficiencia”, agrega Altamar.
Posible aplicación en Colombia
Aunque la investigación se realiza actualmente en República Dominicana, los investigadores consideran viable que estos dispositivos se puedan implementar en el Caribe colombiano.
“Esta tecnología podría ayudar a fortalecer la pesca artesanal en nuestro territorio, y generar mayores ingresos para pescadores locales, al tiempo que se puede reducir el impacto ambiental de las actividades pesqueras que se realicen en las costas del mar Caribe y el océano Pacífico”, continúa De la Hoz.
El proyecto demuestra el compromiso institucional a través del plan de gobierno 2024-2028 “UNIMAGDALENA mas Inclusión, más Innovación y más Compromiso” del Rector Pablo Vera Salazar, en apostar por la cooperación internacional y la investigación científica para contribuir al desarrollo sostenible de comunidades costeras en la cuenca del Caribe.
