El senador Iván Cepeda anunció oficialmente su precandidatura a la presidencia de Colombia el 23 de agosto de 2025, desde Pasto, departamento de Nariño, en representación del Pacto Histórico. Cepeda, de 62 años, fundador del movimiento Defendamos la Paz y reconocido defensor de derechos humanos, se presenta con un discurso centrado en la verdad, la justicia, la paz y la lucha contra la corrupción. Aseguró que será implacable con cualquier forma de corrupción, incluso dentro de su eventual gobierno, y que respetará la democracia, la Constitución y la institucionalidad, al tiempo que promoverá mecanismos de participación ciudadana activos y deliberativos.
En un contexto donde la polarización política y social continúa siendo una constante, la aspiración del senador del Polo Democrático no solo resuena por su trayectoria y compromiso con los derechos humanos, sino también por el vasto espectro de candidatos que han decidido hacer oír sus voces en esta carrera.
Este anuncio se inscribe en un escenario presidencial cada vez más congestionado. Dentro del Pacto Histórico, Cepeda competirá en una consulta interna el 26 de octubre, enfrentándose a figuras como Gustavo Bolívar, Carolina Corcho, Susana Muhamad, María José Pizarro, Daniel Quintero, Gloria Flórez y Gloria Inés Ramírez.
Pero la contienda no se limita a la izquierda. En el espectro de derecha, el Centro Democrático incorporó una figura cargada de emotividad: el padre del asesinado precandidato Miguel Uribe Turbay, el excongresista Miguel Uribe Londoño, lanzó su propia precandidatura tras la tragedia que conmovió al país. Con el lema “Hijo amado, yo me haré cargo” y “Todos por Colombia”, Uribe Londoño se alzó como uno de los cinco aspirantes del partido, junto a María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Paola Holguín y Andrés Guerra. Su postulación fue respaldada por la familia y el partido, y deberá participar de debates y actividades internas; la definición final se efectuará mediante una encuesta entre diciembre 2025 y enero 2026 y una consulta el 8 de marzo.
A esta variada lista se suman otros nombres destacados: Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda, y la periodista Vicky Dávila hacen camino con sus candidaturas por firmas; el cantante vallenato Alex Manga también incursionó en el escenario, apelando al apoyo popular para recolectar respaldos ciudadanos En el centro político, figuras como Sergio Fajardo y Juan Manuel Galán han confirmado sus aspiraciones presidenciales, mientras que Claudia López compite mediante recolección de firmas con su movimiento Imparables.
Este mosaico de precandidaturas refleja la fragmentación y la diversidad del panorama político colombiano. Desde la izquierda de Cepeda hasta el legado emocional de Uribe Londoño, la oferta presidencial abarca una amplia gama ideológica y simbólica. En tiempos de polarización aguda, con una ciudadanía cada vez más desencantada, la pregunta es si alguno de estos aspirantes logrará trascender el ruido político y articular una visión de país capaz de unir y encantar a los colombianos.
La diversidad de opciones no es simplemente una cuestión numérica; es la expresión de un país que busca representatividad en todos sus niveles. Sin embargo, la calidad de estas candidaturas es lo que realmente determinará el rumbo de la campaña y, eventualmente, de la administración que asuma las riendas del gobierno. Es imperativo que los votantes evalúen no solo las promesas de los candidatos, sino también sus antecedentes, capacidades y propuestas concretas para afrontar la crisis económica, social y ambiental que atraviesa Colombia.
Mientras el tiempo avanza y se afinan las estrategias electorales, es necesario que el debate se enfoque en los verdaderos desafíos que enfrenta la nación. La lucha contra la corrupción, la reducción de la desigualdad y la promoción de la paz deben ser temas centrales que obliguen a los candidatos a presentar planes claros y realistas, en lugar de caer en el terreno de la retórica vacía.